La importancia del trabajo

Las personas pasamos aproximadamente una tercera parte de nuestra vida adulta dedicados al trabajo. A pesar de esto, en muchas ocasiones lo percibimos como la inevitable “carga” que nos permite cumplir con los compromisos económicos –mantener a la familia, pagar el coche, ayudar a los padres- y así llegar a cumplir nuestros sueños. En otros casos, a lo anterior se suma el deseo de alcanzar cada vez mayores ingresos, estatus y poder.

Es poco común que veamos al trabajo como el quehacer que también nos da la oportunidad de sentirnos creativos y productivos, así como también de crecer y aportar al medio en que nos desenvolvemos a través de lo que verdaderamente nos gusta hacer. El psicólogo humanista Abraham Maslow, dijo que en los seres humanos hay una tendencia innata a sacar el mayor partido posible a los propios talentos y potencialidades, la que llegó a considerar una necesidad; la de autorrealizarse. En este sentido, el trabajo adquiere una dimensión aún más amplia, una importancia trascendental en nuestras vidas.

La persona es el único ser dotado de inteligencia y voluntad, estos son facultades propias y distintivas del ser humano. Como seres humanos somos imperfectos, pero en nuestra misma naturaleza radican, en potencia, las cualidades espirituales que nos permiten buscar día a día nuestro perfeccionamiento. Al seleccionar los actos que darán forma a nuestro proyecto vital (de vida) estamos concediendo un valor a lo que elegimos ser, por cuanto lo escogido será –se supone- para nuestro bien; como lo afirmó Jean-Paul Sartre: “El hombre no es otra cosa que lo que él se hace” (Sartre, 1984).

Así pues, estamos obligados a autoformarnos. Así, el trabajo adquiere una nueva perspectiva. Se convierte entonces en un a fuente inagotable de la cual extraer elementos que nos permitan actualizar nuestras potencialidades o, en otros términos, que nos habiliten para alcanzar una mayor perfección.

Para muchas personas elegir una carrera y aceptar un trabajo puede parecer simple o intrascendente, sin embargo afectará profundamente en la totalidad de nuestra vida, ya que, gracias a ellos nos será posible, o no, ejercer nuestra vocación. Con estas decisiones de carrera estamos proyectando el papel que representaremos en nuestras vidas; y ese papel puede ser frustrante o lleno de satisfacciones, dependiendo de si nuestra elección ha sido correcta o incorrecta.

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